Diabetes, en la experiencia del futbolista Freire y el doctor Riera

Federico Freire, volante de Estudiantes, tiene una historia  muy particular. Hace 10 años le detectaron diabetes tipo 1, pero su vida es normal como la de cualquier jugador profesional. Hoy es uno de los hombres claves en el equipo que dirige Omar Asad.

“Lamentablemente una semana antes de viajar al Mundial Sub 17 de Corea, en 2007, me descubrieron que tenía diabetes tipo 1 y no pude viajar. Era un lunes al mediodía, yo estaba con mi mamá y viajaba el miércoles. Me pidieron si me podía presentar en la Clínica Mitre, llegué y me dijeron que tenía diabetes tipo 1. Ahí psicológicamente me agarró un ataque de locura y me internaron una semana y media para estabilizar mis niveles de glucosa en la sangre. Fue muy duro para mí todo en ese momento. Al día siguiente una nutricionista me dijo que no podía jugar más al fútbol”, contó el jugador dentro del ciclo de conferencias “Los Libros de Charlie” Palacio Cultural, en el auditorio de El Diario de la República.

“Estaba muerto, arruinado mentalmente, fui a ver a Omar Asad, mi técnico en sexta división y le dije que no iba a jugar más. Me pidió que me tome dos semanas para pensar. Mi mamá me llevaba hasta Liniers, desde ahí salía un colectivo del club para trasladar a los jugadores a entrenar al predio de Ituzaingó, en el Gran Buenos Aires. Muchos de esos días me escondía, dejaba que las horas pasen y me volvía en colectivo a mi casa. “Fue un momento feo, le mentía al cuerpo técnico, me mentía a mí mismo, le mentía a mis papás”.

En uno de esos viajes de regreso a su casa vivió una situación que le cambió la vida. Derrumbado, en un asiento de la línea 37 y con la mente fija en dejar el fútbol, Federico vio a un canillita que subió a vender al colectivo. Le faltaba un brazo y además de vender diarios les regalaba una sonrisa enorme a sus clientes y a la vida. En ese momento pensó: “Yo no puedo no pelear contra la diabetes si ese hombre la pelea así”.

“La diabetes fue difícil, me complicó la vida, pero aprendí a vivir con la enfermedad. También me ayudó a cambiar mi forma de alimentarme, a cuidarme de otra manera, de mantener el peso, a controlar los niveles de glucosa, algo que hace un diabético. Al doctor Grosembacher lo veo cada tres meses para mis estudios de rutina, para ver cómo van dando los niveles de azúcar y para charlar un poco”.

El ex ministro de Salud doctor Marcelo Riera y actual responsable del departamento médico del Club Estudiantes, detalló que los tres pilares fundamentales para el tratamiento son la medicación, la actividad física y adecuar una alimentación sana en función de la enfermedad, con la ingesta adecuada de  hidratos de carbono.

La diabetes “es una enfermedad que se puede prevenir con una simple medición de la glucemia, realizada en ayunas. El valor para ser normal debe dar entre 70 y 100. Si está por encima de 100, pero por debajo de 126, el paciente debe realizarse otras pruebas más específicas, entre ellas el examen oral de tolerancia a la glucosa en laboratorio. Otro punto clave está en que muchos pacientes desconocen si tienen familiares diabéticos y es una información importante para rastrear el origen”.

“En el mundo hay un total de 542.000 niños con diabetes tipo 1. Los primeros diez países, con niños de 0 a 14 años, con diabetes tipo 1 son: Estados Unidos, India, Brasil, China, Reino Unido, Rusia, Arabia Saudita, Alemania, Nigeria y México. Encabeza la lista EE.UU. con 84.100 chicos”, indicó Riera, en el  ciclo de conferencias, Bajo el lema “Mujeres y Diabetes: Nuestro derecho a un futuro saludable”.

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